¿Cómo llegué al Circuito Pony Malta?
En el 2003, en la ciudad de Cartagena, Juan Pablo Montoya junto a estrellas del automovilismo como Pedro De La Rosa y Scott Dixon trajo un cartel espectacular para la época: reunió a 4 politos de Fórmula 1, varias figuras de CART, leyendas y futuros campeones del mundo del motor. Una carrera parecida se repitió dos años más tarde.
Los siguientes transcurrieron con uno que otro evento automovilístico en diferentes partes del país, se debe decir que después de la Carrera de las Estrella, Colombia no volvió a tener un evento que reuniera de la misma manera a grandes figuras internacionales del automovilismo.
A lo que nos podemos plantear lo siguiente mirando al futuro: ¿puede volver un gran espectáculo internacional? Sin embargo, distintos proyectos han intentado recuperar ese espíritu: como es el Circuito Electrolit realizado desde el 2024 y este año contará con la tercera edición en la ciudad de Barranquilla.
Y es preciso en esta ciudad y en este año donde se dio el Circuito Pony Malta, 23 años después, donde la leyenda se enfrentó al legado. Fue en el Gran Malecón el pasado 16 de agosto y tuve la bendición de ir.
Todo fue gracias a la publicidad en Instagram y que sigo a los perfiles adecuados. Yo veía dos grandes marcas de bebidas estaban detrás de todo esto y empecé a ver una promoción de ellas: si lo comprabas te podían dar una boleta general.
Compré la promoción, pero no me llegó la boleta. Le escribí a todos los encargados me respondieron que una semana antes se comunicaban para enviarme la boleta ahí me tranquilicé.
Hasta que en esa semana me llamaron de unos de los organizadores y me preguntaron que si tenía cuenta en donde se compraba las entradas, yo dije que sí -una mentira- y después de esa llamada me preocupé porque no tenia eso, o por lo menos no me acordaba.
Pasaron cuatro días cuando me llego el correo con la feliz noticia: era boleta general así que no tenía fila ni nada, debía tenerla en otra app. Otro show porque no me dejaba pasar la entrada al correo. Después me di cuenta que no tenía ni fila ni nada, me comunico con ellos y me responden que es digital la boleta, obviamente debo llevarla en mi celular y que como es general no necesito de gradería ni nada.
Llegó el día y teniendo el mapa del evento -medio descrito porque tampoco se entendió mucho- me voy al lugar y hago la enorme fila cuando empieza a moverse la fila unos 30 minutos después sentí el Podio.

Ahora solo sería encontrar donde debo estar. Cuando me doy cuenta donde debía estar, ni siquiera sentarme. Los que han ido al Gran Malecón saben que no hay muchos árboles ni sombras y la verdad es mucho asfalto. Bueno ahí es donde me tocó.
Ese mismo día me encontré con una amiga que no es de la ciudad, pero en ese momento fue mi salvación porque estuvimos dando vuelta mientras que iniciaba y nos topamos con el Museo Pony Malta, donde estaba de exhibición el carro con el que Juan Pablo Montoya ganó en Mónaco y en Alemania, y había otras cosas más.

Por fuera de él estaban algunos carros de marcas como Porsche y Mini Cooper. Ya después nos separamos y había pasado el desfile del papá y el hijo saludando. Después vino una ida y venida del carro que usó en la Indy Car. Luego buscar comida, donde me gasté dos horas pidiendo una pizza –muy buena por cierto y recomendada, de Pizzerna, sabor Sweet Pepper-
Ya en la tarde fue la carrera entre el hijo y el padre, le siguió otra vez el carro de la Indy Car, y carreras entre carros de velocidad, terminó con el desfile de autos antiguos.
Ese día terminé asoleada, cansada, con dolores en los pies, pero feliz y con una duda: ¿podría Colombia convertirse nuevamente en escenario de un gran espectáculo internacional de automovilismo?
La respuesta es Si y Barranquilla esta lista para estos eventos y para traer a los grandes solo queda una incógnita: ¿Cuándo se dará?
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